Reto en el panteón

Luis era un joven que siempre triunfaba en todo, era afortunado y osado. Un día invitó a varios amigos al panteón y les propuso un reto.

Entrar al panteón y dejar una señal que había llegado hasta el final de las tumbas, inmediatamente propuso a Jerónimo, siempre daba las ideas pero nunca las realizaba. Jerónimo era un joven fuerte y sumiso y en todo momento dispuesto a todo por sus amigos.

Pero hubo uno que dijo: -No es justo hay que echarlo a la suerte. El que pierda que entre.

Con una moneda se decidió la situación y le tocó a Luis. Hay que mencionar que Luis era algo cobarde pero nunca lo demostraba, estaba muy asustado pero disimulaba muy bien.

Es importante mencionar que era a principios del siglo XIX y se usaba una capa amplia estilo español.

La entrada al panteón.

Estando todos a la entrada del cementerio, vieron a Luis entrar. Apenas se alejó un poco de sus compañeros y empezó a temblar, para disminuir el miedo que sentía empezó a silbar una canción, que hasta la fecha se sigue escuchando el 2 de noviembre en el panteón.

Luis llegó a la última hilera, que que contiene las momias, en una mano llevaba la estaca y en la otra una piedra, la empezó a clavar, dos, tres golpes con una piedra, temblaban sus piernas. El corazón le latía rápidamente y comenzó a “sudar frío”.

Terminó de clavar y una vez que iba de regreso, sintió que alguien lo jaló fuertemente de la capa que llevaba puesta.

Sus amigo afuera del panteón esperaron, pero nadie se atrevió a entrar y se fueron a sus casas.

Al día siguiente lo encontraron muerto, con un faldón de la capa clavada sobre el suelo con la estaca que él puso.

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